Una escena cinematográfica profunda (aniversario)

En esta escena de El Padrino III cuando la familia Corleone se cerciora de que han matado a su hija, de que toda su vida ha sido una consecución de muertes y más muertes, ese fragmento donde Al Pacino llora la muerte de su querida hija es la sublimación. Es el símbolo perfecto de lo terrible que nos puede resultar la vida y no somos capaces de expresarlo, pues bien, pues en esta escena se escenifica bien (valga la redundancia) lo que es ese momento. Es tratar de gritar para que te oigan y nadie te oye, solo tú puedes oírte, solamente es tuya esa pena, esa derrota, esa tragedia. Es intentar deshacerte de tu tragedia a cuestas y con ese no poder expresarlo, con ese lamento mudo, y después el aullido final es apoteósico. Todo bien acompañado de una banda sonora fiel a lo que el actor está expresando. Esta escena es una de las mejores escenas de las realizadas en la historia de la cinematografía. Es apoteósica, es excepcional. Es sublime.

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