EL POETA DE LA RADIO

Hoy, día 16/10/2010 he ido a la radio a presentar la revista de un amigo. Lo he hecho por hacerle un favor, pero he comprendido que no valgo o no puedo hablar en público. Ha sido tan nefasta idea que he decidido no hacer más entrevistas para la radio, ni hacer apariciones en televisiones locales, ni qué decir las de ámbito nacional. Justo cuando me ha hecho la primera pregunta se me ha secado la boca y he hablado con un deje zezeando que me ha hecho parecer un perfecto imbécil. Acabo de escuchar la entrevista y he sentido vergüenza. Ha sido un desastre tal, que justamente cuando hemos acabado le he comentado a las tres personas lo de mi sequedad bucal y una de ellas me ha dado un caramelo de limón. Con tremenda sequedad hubiese preferido un sorbo de coca-cola, o un sorbo de agua, pero he aceptado el caramelo para no ser descortés con ella. La conductora del programa se ha compadecido tanto de mí que me ha dado largas y he percibido cierta prisa, y muchas ganas de que me evaporara de allí. Pero para más Inri, me ha dado por recitar un soneto y la conductora en su amabilidad ha cedido a la idea; no sé cómo he podido recitarlo con tremenda sequedad, tenía seco hasta el paladar. Han sentido tal compasión por mí, que yo creo que antes de tener ganas de leer mi revista lo que tendrán ganas es de ignorarla. Ha sido un tremendo desastre. A partir de ahora he decidido evitar a los medios. Prefiero el anonimato y el ostracismo informativo a que me saquen en todos los zappings trituradores, los cuales se mofan de todo el mundo sin importarles ni causa ni efecto ni lengua que se seque en público.   

DE PROFESIÓN: TREPA

Ayer pudimos ver por la tele, ese electrodoméstico que cada vez empuja a más gente a la literatura, pudimos ver la dignidad de postín de la Princesa del Populacho. Vimos a una mujer, no resentida con su marido Fran, sino resentida con todos los que habían hablado mal de ella. Cuando vives (bien) de la televisión no solamente debes y puedes recibir críticas buenas, también las debe haber malas, y eso es lo que esta chica no ha entendido todavía. Toda la corte de pelotas, sin valentía alguna, desprovistos de cojones, han estado toda la semana hablando bien de su monarca consorte, y no han reparado, o pasan por alto, la altivez con que esta chica trata a sus semejantes, la soberbia, la desfachatez, la prepotencia, la ordinariez, la bajeza de espíritu, a esta chica no se le han bajado los humos. Al igual que ella hizo en su momento, están saliendo personajes que a ella la incomodan, y sus compañeros cargan sobre estos; ese nepotismo a los que nos tiene acostumbrados el programa Sálvame es para odiar a la televisión entera. ¿Qué ha hecho Belén Esteban en la vida? ¿Qué hazaña ha realizado en este mundo? ¿Qué proeza? Ni es madre coraje, ni es princesa de nada, ni es merecedora de las ínfulas que esta gente gasta. Belén Esteban se acostó con un torero imbécil y eso la ha llevado hacia una fama que le está aportando más de un dolor de cabeza, y unos cuantos ceros demás en su cuenta corriente. Debo confesar que gracias a que nos sirven toda esta mierda en dosis y entregas he descubierto la 2, un canal que vale la pena, he vuelto a leer con intensidad. Belén Esteban es la estandarte de un pueblo analfabeto, sin escrúpulos en el trato para con los demás, carece de sensibilidad alguna, y esa altivez que muestra, y esa chulería de extrarradio le pasará factura tarde o temprano. Pronto será un juguete roto que la televisión habrá usado y la audiencia, que la quiere y que la odia, todo unido al mismo tiempo, también le dará su pasaporte a la tiniebla del olvido y el falto interés. Ya se inventarán a otro personaje igual o parecido para que el pueblo siga una tele-novela humilde aunque carente de humildad.